
El jardín nació por Aura
Aura es mi perrita. Pequeña, negra, con una mirada que entiende todo. Este jardín lleva su nombre porque ella estaba siempre conmigo cuando empezaron a salir las primeras flores — tumbada a mis pies, paciente, mientras yo enredaba limpiapipas hasta que algo bonito aparecía.
De mi jardín al tuyo.
Hecho a mano
Pensado para ti
Para guardar
Con calma y cariño


Mercedes Lozano Ayala
Soy psicóloga, madre y, desde hace un tiempo, también una especie de florista de salón. Llevo muchos años escuchando a personas, y precisamente por eso sé lo mucho que pesa un detalle bien pensado.
El jardín de Aura empezó casi sin querer. Una tarde cualquiera, después del trabajo, con mis hijos haciendo deberes y Aura dormida a mi lado, me senté a probar con unos limpiapipas. Lo que salió me gustó. Lo que sentí mientras lo hacía, todavía más.
Desde entonces hago flores para regalar, para guardar, para acompañar momentos importantes — comuniones, bodas, bautizos, cumpleaños — y también para esos días sin motivo en los que apetece tener algo bonito en casa.
Si me escribes, te respondo yo. Cuéntame para quién es, qué te gustaría y, si quieres, algo de su historia. Lo demás lo hago yo, despacito.
Un abrazo, Mercedes.
Escríbeme por WhatsApp
Aura, mi compañera
Va conmigo a todas partes. Al taller, a pasear, al rato de café. Es la calma de esta casa, y de algún modo está dentro de cada flor que sale de aquí.